miércoles, 27 de febrero de 2013

UN HOMENAJE A «LA RIA» Y A SUS VECINOS

'Lento Discurrir: Vidas en torno al Canal' recoge la historia cercana al Canal de Castilla de diez vecinos de los barrios de La Victoria y Overuela

CARMEN DURÁNTEZ | VALLADOLID
El Norte de Castilla / Miércoles 27 de febrero de 2013


El documental 'Lento Discurrir: vidas en torno al Canal' comienza con la voz de una mujer que canta 'La lavandera'. «Lavandera fue mi madre, lavanderita soy yo...». Es Emilia, vecina de La Victoria–Overuela que ha cedido de manera desinteresada su relato y su desparpajo para conformar una historia diferente del Canal de Castilla. Y es que su testimonio, junto al de otros nueve residentes de estos dos barrios vallisoletanos, en los que termina el Canal, ofrece un punto de vista distinto. El de los vecinos que vivieron el surgimiento de muchas industrias en torno al Canal, «gente que difícilmente podría entender su vivencia en la ciudad sin decir que son de estos barrios», tal y como les definió Rosa Isabel Hernández, concejala de Bienestar Social y Familia. Historias que unidas tejen un homenaje tanto al Canal de Castilla como a La Victoria y Overuela, así como a sus vecinos.

'Lento Discurrir: vidas en torno al Canal' permite conocer todos los detalles de la parte natural del Canal, así como su historia industrial propiamente dicha. Los primeros los ofrece José Antonio García, 'Petu', un biólogo muy querido por los vecinos del barrio que conoce y transmite al detalle la flora y la fauna que todos aquellos que paseen por la zona final del Canal, la que transcurre por La Victoria y La Overuela, pueden contemplar. La segunda, esa vía histórica, la ofrece Miguel Ángel Guerra, presidente de la Asociación de Amigos del Canal 'La Barcaza', que recuerda cómo cruzarlo para llevar a cabo el trayecto que unía Valladolid y Palencia implicaba siete horas para los viajeros.

El último barquero

Tras su testimonio el documental recoge el de Emiliano Hinojal, el último barquero que recorrió el Canal. Emiliano, nieto de barquero, recuerda cómo le gustaba su trabajo por recorrer distintos municipios, en los que siempre se les trataba muy bien, «como si fuéramos del pueblo». Hecho que, sin duda, se agradecía en trayectos como el que unía Alar del Rey con Valladolid. Ese que actualmente se realiza en una hora, precisaba de cinco o seis días cuando la autovía era el Canal, puesto que se recorrían tan solo «unos veinticinco kilómetros diarios». Eso sí, Emiliano reconoce que el tiempo aumentaba a veces «si pillábamos alguna fiesta del pueblo».

'Lento Discurrir: vidas en torno al Canal' cuenta también con la historia de Procopio López, que trabajó en la fábrica textil Hemalosa Industrial y en el ferrocarril económico que conectaba Valladolid con Medina de Rioseco, conocido popularmente como 'tren burra'. Procopio hace alusión al «disgusto» que hubo cuando surgió el ferrocarril, que era «más moderno y le quitaba mercancias al Canal». Disgusto, pero, eso sí, «sin llegar a pegarse».

Luis de Blas, que trabajó en la fábrica de maderas Tafisa, recuerda la época en la que aún era un chaval y jugaba en la estación, que «era nuestro campo de fútbol», asegura, «y el Canal era el sitio donde más nos divertíamos». Luis y sus amigos se bañaban allí «en calzoncillos», porque en esa época «no había piscinas ni trajes de baño». En ese tiempo el padre de Luis trabajaba en la fábrica de harinas de la que él se acuerda pues le llevaba el bocadillo a la hora de cenar. Junto a ellos, las historias de José Luis, Maribel, Emilia, Asunción y Apoloniano son las piezas que forman el puzle del documental.

Alumnos del Vega de Prado

Fernando de San Luis y Clara Ramas, exalumnos del grado de Imagen y Sonido del IES Vega del Prado, han sido los realizadores de 'Lento Discurrir: vidas en torno al Canal', que fue encargado por el Consejo Social de La Victoria– Overuela. Su directora, Beni Anta, se muestra convencida de que de cara a un futuro este documental «puede ser un recurso educativo muy importante».
Y es que lo que en mayo de 2011, cuando comenzó el proyecto, se concebía únicamente como una visita guiada de una tarde por el Canal ha evolucionado hasta lograr rendir homenaje al pasado de dos barrios de Valladolid a través de una de las obras más importantes de la región.

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